
Ahora que he pasado a la etapa de padre, parece mentira que tenga que preocuparme en conseguir una serie de dibujos animados de los años ochenta para que mi hijo disfrute y aprenda de algo tan cercano cómo es su propio cuerpo.
Los que seáis tan viejunos como yo os habrá venido rápidamente a la cabeza la serie “Érase una vez la vida” donde se mostraban los entresijos del funcionamiento del cuerpo humano. Desde el comienzo de la vida, pasando por la fecundación y siguiendo por todos los sistemas del cuerpo humano.
Si sé que al menos la didáctica básica si que la cumplen todos los nuevos dibujos (aunque de dibujo ya tengan poco), pero mi parte científica siempre intenta mostrar al pequeño humano de la casa lo que nos rodea y saber más sobre el propio cuerpo. Es de lo más divertido. Y ya no digamos toda la serie con “Érase una vez el hombre” o “Érase una vez los inventores” (y si os queréis sorprender, visitad esta entrada de la Wikipedia porque yo desconocía alguna de esas series). Lo curioso es que mi mochuelo de casi 3 años se queda literalmente pegado observando estas series. Sobre todo la dedicada al cuerpo humano. Tanto los dibujos como la música lo inquietan. Y pregunta. Y vemos la serie juntos, comentando y aprendiendo.
Pero ¿por qué no hacen un hueco las cadenas para volverla a emitir? ¿no interesa? Es mejor atontarles con animaciones coloristas de dibujos esponjosos. En mi casa seguirán habiendo esos dibujos animados divulgativos tan geniales como los de estas series (o los del Dinotren, por decir uno que también nos encanta). Repito, no digo que TODOS los dibujos sean para atontar. Pero meter más de este estilo, que enseñen ciencia, podría ayudar a espabilar esas mentes en potencia.
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Vuelo 180
El podcast que pronóstico Devon Sawa, NO SUBÁIS A ESE AVIÓN, dijo. Y que razón tenía, pues una vez subes no puedes bajar, pero nadie te obliga, te quedas a gusto oyendo las 2 horas que estos muchachos están dándole un repaso a la vida. Tiene un regusto melancólico a todo lo que hemos vivido (* treintañeros).
Un podcast dónde la libertad de hablar sin orden es su sello, bromas y referencias se cruzan como balas inesperadas, incluidas las autoreferencias, que no hacen más que aumentar la diversión.
En Vuelo 180 hablan de todo, siempre mirando hacía atrás, aunque traten temas de actualidad, los mismo te hablan de comida que hacen un repaso por las canciones que hacen que te ahorques por los pies, familias famosas de España o películas Disney. Y es que estos chicos tienen para todo el mundo, una simpática burla eterna llena de referencias a tutiplén.
Súbete al Vuelo 180 y baja sólo, si de verdad no te ríes.


