Ahora bien, también tiene culpa la infraestructura de Internet. Si se indexara el audio como se indexa el texto en el buscador más utilizado del mundo mundial, habría un cambio considerable. Esa es una de las más importantes razones por las que siempre aconsejo a los podcasters que cuiden las páginas web de los podcasts que producen, tanto por el contenido ofrecido como por la accesibilidad al propio archivo multimedia para su reproducción y/o suscripción al podcast.
Lo bueno de todo esto es que ahora mismo la gente a la que intento hacer llegar el podcasting lo tiene muy fácil. La tecnología está facilitando esa relación entre el 2.0 y el 1.0. Ya no se trata de un esfuerzo. Las nuevas generaciones dominan las tecnologías por instinto. Sólo hay que orientarlos.
A ver si entre todos podemos hacer que cambie el asunto ¿no creéis?. Sigamos difundiendo este medio de la mejor manera posible.

